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SATURNO EN ESCORPIO Y LA CASA VIII


SATURNO
Autor: LIz Greene "Saturno"
PARTE I
ESCORPIO Y LA CASA VIII
En muchas ocasiones se ha descrito la progresión simbólica de la evolución del hombre desde Aries hasta Piscis. Existe una progresión similar dentro de los tres signos que pertenecen a un mismo elemento, en cuyo caso la progresión representa los niveles de desarrollo en esa esfera de conciencia en particular. El primer signo o Casa perteneciente a ese elemento es generalmente el de significado más claro y directo, y trata del desarrollo e integración de la personalidad individual. El segundo signo denota un punto de crisis ya que, en este nivel, el individuo debe integrar su propia experiencia en el grupo al que pertenece. En pocas ocasiones puede lograrse esto sin luchas, ya que esto también representa una expansión de la conciencia, de lo personal a lo universal. El tercero y último signo o casa se refiere a la unidad más amplia del grupo e infiere el
propósito final del nivel de conciencia en particular simbolizado por dicho elemento.
Los signos y Casas de agua también son fieles a este modelo. En la Casa IV, el hombre, como unidad aislada, es el objeto de las fuerzas y presiones emocionales del medio ambiente que van dando forma al crecimiento futuro de su personalidad. Tiene la oportunidad de construir una base en su interior para que desaparezca la proyección en las circunstancias y la seguridad emocional se convierta en una posesión permanente de su carácter. En la Casa VIII, el hombre debe adoptar su naturaleza emotiva como un canal de expresión para contactar y empezar a funcionar en las relaciones personales con los demás. El flujo de sentimientos tiene lugar ahora entre él y otro.
Finalmente, en la Casa XII tiene la oportunidad de ofrecer al grupo la sabiduría que haya adquirido con sus experiencias, en beneficio del crecimiento de todos. Ya no es una unidad aislada sino una parte de una vida más amplia en evolución. Esto es una forma útil de ver las cosas que conviene recordar cuando estudiemos un Saturno en VIII ya que esta Casa es, probablemente, la peor y más malentendida de todas las Casas del horóscopo.
Generalmente, se suele definir a la Casa VIII como la de la muerte física (lo cual sugiere que no tiene un valor o actividad más allá del breve momento en que abandonamos el cuerpo) o como «la del dinero que se recibe de los demás», una descripción que es un insulto para la complejidad y poder del signo y planeta asociados a esta Casa. Ambas interpretaciones no dejan de ser válidas, pero no ayudan a comprender a un Saturno en la VIII, aparte de representar una muerte en edad
avanzada o la ausencia de herencias; y a menudo estas interpretaciones resultan ser erróneas. El intercambio de finanzas entre dos personas en una sociedad puede ser uno de los resultados secundarios de esta Casa, pero el significado más complejo del «dinero recibido de los demás» surge solamente cuando se comprende el significado del dinero como un símbolo de los valores emocionales. Por supuesto que la muerte pertenece a esta Casa, pero existen muchos tipos de muerte y la mayoría no son físicos; y cada muerte está inevitablemente seguida por un renacimiento ya que es únicamente la forma, y no la vida que la forma hereda, la que muere.
Como Casa perteneciente al elemento agua, la VIII trata principalmente del intercambio emotivo.
Como opuesta de la II, todo aquello que tiene un valor y un significado físico y que constituye la estabilidad y el mantenimiento propio se convierte en lo que tiene un valor emotivo y que constituye la estabilidad de sentimientos. En el octavo signo, Escorpio, podemos encontrar la clave de la importancia de esta Casa en asuntos como el sexo, crisis emocionales y la muerte y renacimiento de los instintos como deseos purificados.
Es esta una Casa de crisis y se refiere a aquellos puntos de la vida en los que los lazos
sentimentales fuerzan al hombre a percatarse de algún área vital de su naturaleza emotiva que debe ser reconocida, examinada y purificada. En este caso, el dinero se convierte en un símbolo de dependencia o libertad emocional, puesto que en nuestra sociedad compra la libertad o la esclavitud en el matrimonio, y nuestros valores sexuales están ampliamente teñidos por nuestras finanzas. Muy a menudo, en la Casa VIII, existe la manifestación de una lucha que aparenta serestrictamente material pero cuyo origen es, en realidad, emocional. No es de extrañar que Freíd atribuyera tanta importancia al dinero en los sueños y que la psicología continúe reconociendo la
relación entre la generosidad y la tacañería monetaria y emotiva.
Comúnmente, el individuo con planetas afligidos aquí se encontrará sujeto a una difícil situación económica, secuela de una ruptura de matrimonio o de problemas crónicos con socios que se aprovechan de él. Esto es una característica típica de un Saturno en Casa VIII. Investigando en profundidad se verá que existía una dificultad de expresión en los niveles sexual y emotivo y, para mucha gente, no existe mejor venganza que echar en cara la decepción y frustración a un insensible compañero saturniano mediante exigencias materiales.
Todo esto nos lleva a un área espinosa, típica de Escorpio y la Casa VIII. Sin embargo, aunque la frase anterior puede parecer desmesuradamente dura, constituye una ironía que, en nuestra sociedad, la prostituta, que al menos es honesta con el producto que vende, sea despreciada y acabe generalmente en la cárcel, mientras que la esposa que hace fundamentalmente el mismo papel y compra su seguridad con su cuerpo sea glorificada porque la sociedad no condena esta máscara. Existen muchas mujeres que ofrecen sus favores sexuales a cambio de un lazo legal que les prometa una seguridad económica, y muchos hombres que compran dichos favores a cambio de lo que eufemísticamente  se ha venido a llamar «los derechos del marido».
Todavía existen muchos escombros por desenterrar en lo que se refiere a nuestra actitud actual hacia el sexo ya que nos seguimos rigiendo por los conceptos feudales de la estructura económica de la familia. A pesar de los esfuerzos de almas más iluminadas, se tardará aún toda una generación antes de que podamos comenzar a comprender que la verdadera naturaleza del sexo no tiene nada que ver con el mundo físico sino que es el reflejo de las energías emocionales y mentales, las cuales, a su vez, son el reflejo de energías aún más complejas. El dinero y el sexo son temas todavía demasiado complicados para la comprensión del hombre de la calle excepto en un sentido literal y, consecuentemente, todavía tenemos que conseguir eliminar una enorme cantidad de confusión antes de que se pueda comprender la unión alquímica de dos personas.
Los tres signos y Casas de agua representan tres aspectos de la naturaleza emotiva del hombre. La Casa IV simboliza las fuerzas educativas que dan forma a la primera etapa de su vida. La VIII simboliza las fuerzas creativas y procreativas que tiene que manejar y utilizar para contactar con los demás. La XII simboliza las fuerzas disipadoras que, finalmente, rompen su sentido de separación y le abren a la vida de grupo.
La Casa VIII es un campo de batalla, cuyo objetivo primordial es la comprensión y dominio de si mismo a través de una crisis constante. No existe mayor campo de batalla o estímulo para entrar en crisis que las energías que se liberan a través del acto sexual, aparentemente sólo físico. La unión que tiene lugar a nivel de sentimientos produce un flujo de energía que, durante un breve momento, «saca al hombre de sí mismo». Virtualmente, es la única situación en la que puede sentirse uno con otro ser humano. Precisamente, el aspecto sexual de la Casa VIII se refiere a esta íntima unión de sentimientos. Se produce una muerte de la conciencia individual y el nacimiento
de una conciencia mutua por lo cual, en la época de la reina Isabel de Inglaterra, al acto sexual se le llamaba «la pequeña muerte». Desgraciadamente, existe mucha gente que tiene tanto miedo a la aparente vulnerabilidad emotiva inherente a esto como a la muerte misma. Lo que no saben es que la unión tiene lugar lo quieran reconocer o no y no es posible eliminar al compañero a nivel de sentimientos; sólo se puede creer que se le ha eliminado.
Al considerar este punto de vista, podemos percatamos de la verdadera responsabilidad que implica la unión sexual. Esto no tiene nada que ver con la moralidad. Durante siglos nos han impartido enseñanzas morales que en absoluto nos han ayudado a comprender la verdadera naturaleza de este misterio. Las corrientes de esta enorme fuerza creativa o «poder serpentino» (cuyos antepasados podemos encontrar en la serpiente del paraíso, el ourobouros de la alquimia yla serpiente emplumada de los aztecas) pueden liberarse de otras formas que, sin embargo, pertenecen al mundo de los ocultistas y la magia, mientras que la gente común sólo conoce una: el sexo físico. Una vez puestas en movimiento, dichas corrientes ligan y alteran las almas involucradas en el acto. Todos los estados de conciencia que implican la «muerte» de la personalidad (desde los provocados por drogas hasta los éxtasis y trances religiosos de diferentes
tipos) pertenecen a la Casa VIII ya que todos se refieren a la misma energía que puede separar al yo de sus vehículos. La muerte física no es más que la última en una serie de muertes que comienzan con el nacimiento.
En la actualidad, seguimos comprendiendo muy poco del sexo y de la muerte. Esta ignorancia se debe especialmente a la confusión creada en la era de Piscis por la declaración de que el sexo es malo y la muerte es la entrada en el cielo o infierno eternos.
Este tipo de condicionamiento está muy arraigado, ya que nos acompaña desde hace 2000 años.
Incluso las mentes más liberales y de tendencia científica tienen la misma herencia colectiva de miedo, superstición y fascinación por esta área de la experiencia humana. El individuo con Saturno en Casa VIII tiene un doble peso en sus espaldas ya que no sólo debe llegar a un acuerdo con Saturno (de por sí bastante evasivo) sino que también debe descender a los dominios de Plutón si quiere encontrar el tesoro tan difícil de obtener. No obstante, y sin deseos de poetizar, podemos decir que la persona que lo logra, ha encontrado la clave de la inmortalidad.
CONTINUARA...