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PEQUEÑO TRATADO DE ANAFENIA...


Autor: Ernesto Cordero
“Una Trilogía Catalana” (II)
Si de trata de un@, es un anafénic@, si se trata de vari@s:  son anemfénic@s. De ninguna manera se trata de anafrénic@ ni de anemfrénic@s. Lo jugoso de la expresión es que sólo falta una letra para entrar en una categoría psicológica que de por sí la expresión “anar fent” tiene, pero esto dependerá “de lo que va haciendo”, que sería la traducción: “ir tirando”, “sin novedad” (en lo que presupongo, sabes de mí), aquí en Cataluña y en català.
Como en toda comunicación, cuando alguien te la suelta,  la entonación, el gesto revela mucho más lo que que se quiso expresar. Va de un cerrar la puerta a que te metas con @l, a una ganas  locas de abrirla para contarte que es lo que “va fent”.
El que lo escucha, presupone que quien eso expresa, hace “lo normal”, “lo habitual”, “lo que se espera de @l”. Y lo que se espera de @l usualmente, es que siga durmiendo, trabajando y aguantando lo que le echen que es lo normal en esta vida “anafénica” en un gran porcentaje claro está, y cortas con algunos adjetivos que se te escapan (interiormente) por la borda, mientras acabas el twit en vivo y en directo sea con una cortesía o un saludo.
A veces oculta una situación especial: Si preguntas por la Montse y te dicen que “va fent”, sería una “vafénica” - sea lo que sea lo que vaya haciendo, -  pero a veces indica que va sobrellevando el estar en paro, una enfermedad, salvo en un aprox. 20% de los casos ¡como en todo!, en que deberás esperar a ver a otro conocid@ de amb@s para que te traduzcan qué te quiso decir, en qué anda la Montse.
Un derivado posible de este “código” al fin, sería “anafeísta”, que ya inclina ¡vaya a saber a lo qué! pero también a veces coincide con lo “feo” que se espera de @l!.
Sin embargo, la gente ya tiene bastante con la respuesta. No piensa en categorías, ni se las plantea. Si a la respuesta que te dieron sigue en tí una procesión de imágenes/ideas, es que “vas fent” con tu storia.
Cuando alguien te espeta: “S´ha d´anar fent”,  es como una  sentencia de que eso es lo que toca, claro está que no puedes dar una imagen de telenovela respondiendole con: “es la vida”, sino con el ¡que farem!, que forma parte del “brazo largo” del “anar fent”.
Y por qué no nos metemos con el “ça va” que es el homólogo más allá de la frontera?
Çavaíst@, Çavaismo, más bien sugiere algo místico, tanto sea de viejo o de nuevo cuño, ubicándose así, de hecho, a la máxima distancia de lo que para usualmente el término se emplea.
Los franceses, inventaron los “ismos”, pero ¿que sería una poesía, un cuadro “çavaísta”? un grafismo urbano quizás, sin otra intención que ser gráfico?.  Fue Maurice Chevallier (tan eterno como tú) que allá por los ´50 lo inmortalizó con una canción “Ça va, ça va”,  no siendo raro que finalmente explique el “anant fent”, lo que es muy francés: el explicar lo que todo el mundo da por sentado.
Por aquí en las artes, no aparece, lo que no hace que no sea comentado o deducido. Como se ve, en Francia como en todas partes, el “anar fent” del “ça va”es algo corriente, pero más bien se señala “el curso”, “el camino”, sin supuesto pecado ni pecador, - más que una posición ante la vida del anar fent,  que se supone que quien la escucha, la comparte o entiende.
Los pueblos parecen “bipolares” en identificarse, sea a sí mismos, o a otros, lo que es muy normal: los extremos se tocan por ley de polaridad. Es así que el “anant fent” es  el brazo armado del “seny”, que indica una especie de sensatez, de códigos en principio cristianos de “buen hacer”,  que se equilibra con la “rauxa”, que es algo así como un arrebato, una inconformidad, de lo que deriva en una amabivalencia universal: la virtud o el pecado o más de acuerdo a estos tiempos que desacralizan todo, la ecuación quedaría así:  
“Lo que voy haciendo sé que no vale gran cosa, debo tentar compensarlo
con hacer otra cosa” sino no podré seguir haciendo ni una ni otra.” 
“Chocolatinas para la Luna”! como decía categóricamente Gurdjieff de esta Humanidad que vive en el ensueño de sus vidas, que ya se sabe, tiene emociones positivas que compensan a las negativas y variopintos “círculos no se pasan” que para eso, está la imaginación: pero ahí entra el inconformismo, la “rauxa” en la versión local de la ciudad.
“No me conformo con la imaginación, ya que soy un anafénic@
todo terreno !
Es el “anant fent”, esa letra menuda del  “seny”, lo más destacado o quizás un paradigma de aquí Barcelona? Parece que sí, al menos en buena dosis, con su contraparte de “rauxa”. ¿No es el Mediterráneo acaso tranquilo hasta que deja de serlo?. La Tramontana, el Mistral, el Garbí, son los soplos, bufidos y estornudos de los antiguos dios@s.
Un paradigma de anafénico “atramontanado” se da más al norte,  en el Ampurdán: Salvador Dalí. En cambio en Barcelona, el soplo de los dios@s es más suave, a no ser que cada tanto en la historia, “se concentra” en la fortificación natural de la ciudad: las montañas y se dispara vía los anafénic@s. El último de momento, el 11/11/12.
La doble faz del Mediterráneo: de gozo y de ira de Zeus, lo que  se da más en Levante. Valencia también es una ciudad “assenyada”, para acabar en las Fallas así, todo de golpe: una terapia colectiva para continuar haciendo, hasta el otro 19 de marzo, en que sabiamente, se hace antes que acabe el año, antes del 0 de Aries.
Valencia a más, se abre al ígneo Este, Barcelona al Sudeste, pero, caso curioso: hasta los ´90 cortó su línea de mar, se dio hacia las montañas circundantes y más allá, al Noroeste, como para reafirmar su vocación anafénica. Una vez que lo logró, se abrió al mar, pero también a la “sudestada”: comercio barato, bares y tapas, cartelitos “ingeniosos” para anunciar cosas serias, lo propio de lo adolescente de la dirección. El anar fent sobrevivió, pero comenzó a decirse en multitud de lenguas.
Cosas del Geodeterminismo, que es de rabiosa moda.  Sevilla, tiene su “duende”, Lisboa una estatua de Pessoa en un banco, a Bahía tem um jeito, México su 2012, Cantón, el bazar más grande (aquí, en esta ciudad, se extiende casi en cada “cantonada” o sea esquina) una palabra deriva en la otra, verdad?. 
 ¿Porqué Barcelona no puede tener la “pócima” del complementar el “ir haciendo”,  haciendo? 
Hechas las paces con el Sudeste y el mar, el primitivo anant fent se volvió una  especie de “moderato cantabile” que lo invadió todo y a tenor de lo que se ve en las calles, parece más bien un “andante con motto”, -esta, sólo con una “t”, pero pasa que mucha gente “está como una moto” porque ya no puede ir con “motto” en su anant fem y lo contrario también es cierto: el anant fent se ralentiza, no siempre por voluntad. Aumenta el número de “anafrénicos”: unos pocos,  dados al “recorte”, los más, padeciéndolos, y todo lo que conlleva! El anant fent  ya poco se dice: “Lo que voy haciendo (y lo que no hago, lo que no me dejan hacer) es evidente. ¡No me toques el anafrénico que hay en mí!.”
La ciudad siempre generó o atrajo a los “encargados” de esta panacea, pero ahora, sea por el este o el oeste, el norte o el sur, surjen a racimos!. Se amparan o son asistidos quien más quien menos,  por  las multinacionales de lo “trascendente”.  Todas tienen aquí un pié (una mano o las dos también) y ahí están, ofertando “Todo y todas las cosas” – ya que mencionamos a Gurdjieff, - cada vez más en toda la geografía de la ciudad, en centros y comercios donde invariablemente encontrarás el Buda meditante. Lugares de silencio y discreto feng shui,  donde van haciendo, ESO.
Cual sería entonces el agregado al axioma tradicional de “ciudad emprendedora, innovadora a fuer de disconforme? 
¡Anafénic@s del ancho mundo, uníos para hacer, ESO!