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LA INTELIGENCIA EN EL HOROSCOPO...


LA INTELIGENCIA EN EL HORÓSCOPO (PARTE I)
Autora: Marta Cohen (Astróloga)

La inteligencia es una función central del ser humano, necesita de un YO que disponga de una serie de facultades como la capacidad de distinción, de valorización y juicio, dialéctica, lógica, una buena memoria, capacidad de combinar y de aprender.
Es importante tener en cuenta también el factor medio ambiente. No es lo mismo una persona que se desarrolla en un ambiente familiar de pensamientos prácticos, que una familia de pensamientos religiosos, una persona de ciudad, o una persona que vive plenamente en la naturaleza, etc.

Hay medio ambientes que ofrecen posibilidades y otros que no. Puede haber niños muy inteligentes, que no podrán desarrollarse porque su medio ambiente no le ofrece oportunidades.
Una persona que no ha tenido oportunidad de desarrollarse, no quiere decir que no sea inteligente, ni alguien que ha cumplido con todos los estudios escolares, es prueba de inteligencia, ya que sólo puede ser un símbolo de muy buena memoria y acopio de información.
Hay que tener en cuenta estas diferencias al estudiar la inteligencia.
Cuando queremos estudiar la inteligencia en una carta se deben distinguir los planetas relacionados con ella, los signos y las casas, y los aspectos.
Los tres planetas básicos de la inteligencia son: Saturno, Mercurio y Júpiter.

Saturno: Memoria;
Mercurio: facultad de combinar;
Júpiter: función y percepción sensorial.
Saturno: es el principio cristalizador, contractor y limitador, representa la fuerza que recibe informaciones y las mantiene.
Esto es la memoria; sin memoria olvidaríamos lo aprendido y no podríamos utilizarlo.
Saturno nos da la capacidad de almacenar lo observado: memoria, fondo de conocimientos.
Mercurio: es el principio de la información.

Recibe y trasmite información, no importa si tiene valor o no la información, lo que le interesa es transmitir un hecho, una idea y combinarla infinitamente.
Esta facultad no constituye ningún proceso creativo, sino una variación de temas.
Mercurio transmite algo que sabe, por eso utiliza el lenguaje, recibe pensamientos y los transmite.
Combina los pensamientos de forma justa y lógica, utilizando los conocimientos de la memoria y las informaciones adquiridas por medio de la observación.
Júpiter: es un planeta relacionado con la realidad y controla nuestro aparato sensorial, es la suma total de nuestros órganos de percepción sensorial, con los cinco sentidos como función central: la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto.

Si tenemos una buena posición de Júpiter se da una inteligencia despierta, referida a nuestros cinco sentidos.
Júpiter nos permite, en lo que se refiere a la inteligencia, juntar a lo ya conocido las propias observaciones.

Es distinto aprender que, por ejemplo, una casa está construida con piedras, que ver y tocar esta casa nosotros mismos. Entonces sabríamos, por propia experiencia, que es una piedra.
El concepto abstracto o puro se vuelve real por la intervención de Júpiter. Siempre podemos utilizar nuestro Júpiter para examinar personalmente los objetos que se nos presentan. Esto requiere que seamos plenamente conscientes; que tengamos a nuestra disposición todos nuestros sentidos.
Esto nos libera de la dependencia del juicio de otra persona. Sintetizando, Júpiter es la capacidad de observación: sentidos despiertos, valorización, fuerza de juicio.
La interacción entre estas tres funciones básicas es la condición fundamental de cualquier forma de inteligencia.

Ellas nos capacitan para coleccionar conocimientos, sobre todo los que se refieren a la naturaleza física de las cosas, como también para hacer nuevas combinaciones con el material existente.
Hay también un peligro en esta trinidad: ser dirigidos por uno u otro de estos tres planetas, es decir cuando cada cual funciona unilateralmente sin considerarse o integrarse la función que les es propia a los otros dos.

Por ejemplo, si un mercurio es demasiado fuerte, es posible que el sistema de combinación y transmisión de información no sea jerarquizada correctamente en una escala adecuada de valores; debiera servirse concientemente de Saturno y de Júpiter.
Lo mismo el caso en que Saturno estuviese fuerte, donde se querría solucionar todo con la memoria y deducir los juicios por medio de modelos existentes en el recuerdo, quedando así absolutamente dependiente del pasado.
Aquí Júpiter se hace necesario para, mediante nuestras facultades de percepción real, encontrar nuevos elementos que no estén contenidos en el modelo de recuerdos proporcionados por Saturno.
En el caso de que el dominante sea Júpiter, el peligro es que la persona viva sólo a través de sus sentidos y no aprenda nada de sus experiencias, ya que al no funcionar adecuadamente ni Saturno ni Mercurio no sería posible ordenar, asimilar y utilizar lo captado por los sentidos.

La inteligencia tiene así tres facetas.
El conjunto se puede llamar inteligencia común o intelecto.
Es así que una inteligencia funciona bien y como debe si estas tres partes memoria, combinación y percepción: (Saturno, Mercurio y Júpiter) colaboran armoniosamente.

Continuará...